Durante el mes de julio, la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura, mantiene vivo uno de sus más fervientes patrimonios culturales: la Escuela de Verano, consistente en una serie de eventos académicos y culturales. Planteada como una fresca tradición de arte y cultura, el Departamento de Acción Social de la Universidad, presidido por el insigne Raúl Rangel Frías, inauguró, el 22 de julio de 1946, los primeros cursos de verano de la institución; en junio de 1948 fue designado su director: Francisco M. Zertuche. Durante once anualidades asistieron como ponentes Octavio Paz, Alfonso Reyes y José Gaos, entre otros célebres autores mexicanos y extranjeros.

La Escuela de Verano ha transformado en una actividad que le permite a los universitarios, profesionistas y público interesado, aprender, conocer y disfrutar de áreas tan diversas como interesantes: en la Escuela podemos hallar talleres de acordeón, pero también escuchar conferencias de escritores y académicos; o disfrutar de un seminario de historia por la mañana mientras por la noche tenemos la opción de apreciar un espectáculo de danza. Nos brinda, siempre, un abanico de posibilidades para todos y todas.

Actualmente, retoma su postura académica, pero sin dejar de lado su oferta cultural; siempre transformando y trascendiendo, la Escuela de Verano mantiene esta herencia de educación y cultura, que nació en el venerable edificio del Colegio Civil. De esta forma, ese espíritu superior, por un lado inspirado y soñador y, por otro, claro y preciso, de Zertuche, permanece inmanente en la UANL cada vez que vuelve a la vida la Escuela de Verano.