Juan Carlos Rulfo: el arte de escuchar historias

Por Gustavo Mendoza
En 1999, el director Juan Carlos Rulfo presentó Del olvido al no me acuerdo, con el cual buscaba retratar a su padre, “un tal” Juan Rulfo. Hoy, a 25 años de su estreno, el documental tuvo una función conmemorativa en el Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier, como parte de la muestra Juan Rulfo exposición fotográfica en Colegio Civil, cuna de la la UANL.
El documental Del olvido al no me acuerdo expone y retrata testimonios de adultos mayores de diversos poblados de Jalisco, además de personajes como el escritor Juan José Arreola o de su propia madre Clara Aparicio de Rulfo, buscando recuerdos sobre el escritor y fotógrafo Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo, El Llano en llamas y El gallo de oro.
“Creo que era lo que mi padre hacía, que en esos tiempos, y en estos tiempos, tienes la posibilidad de escuchar historias, tener la oportunidad de perderte por ahí para escuchar historias, y cuando las encuentras, pues, no las puedes dejar”, mencionó el director y cinematógrafo Juan Carlos Rulfo.
La proyección del documental forma parte de las jornadas artísticas en torno a la muestra Juan Rulfo exposición fotográfica en Colegio Civil, cuna de la la UANL, que presenta 100 fotografías pertenecientes a la Fundación Juan Rulfo y que permanece en exhibición hasta diciembre en el recinto universitario.
“En el marco de la exposición de fotografías de Juan Rulfo tenemos esta película, Del olvido al no me acuerdo en su 25 aniversario, y en esta sinergia que ha hecho la Universidad con la Fundación Juan Rulfo hoy nos acompaña Juan Carlos Rulfo, quien es el director, y quien volverá en octubre a un seminario audiovisual con siete proyecciones itinerantes en varias facultades y cerrarán aquí en la Sala Fósforo”, mencionó José Javier Villarreal, secretario de Extensión y Cultura.
Al evento se dieron cita estudiantes de las preparatorias número 2, 8, 9, 13, 15, 19, 25, Preparatoria Álvaro Obregón, Técnica Médica, la Facultad de Medicina y de la Facultad de Ciencias Biológicas, así como autoridades universitarias y público en general.
El arte de escuchar historias

La oportunidad de encontrarte con personas que estén dispuestas a contarte su historia, pero lo más importante, tener la disponibilidad de escuchar, fueron algunas de las recomendaciones que el cineasta Juan Carlos Rulfo ofreció a estudiantes universitarios sobre el quehacer cinematográfico.
Posterior a la proyección conmemorativa por el 25 aniversario de Del olvido al no me acuerdo, Juan Carlos Rulfo sostuvo una charla acompañado por Jesús Torres, coordinador de Cine en la SEyC.
Si bien el documental es una recopilación de testimonios que buscan dar una imagen sobre el escritor, fotógrafo y padre del director, Juan Rulfo, en el largometraje aparecen toda una serie de personajes, la mayoría adultos mayores habitantes de llanos y pueblos jaliscienses, quienes cuentan su propio universo a través de las historias.
“El tener el privilegio de estar buscando entre la gente y de repente ver a estos seres, que no basta tener todo el gran equipo y todas las herramientas, pero son ellos los que te llevan de corbata, te llevan y te exigen, y están contigo. Esa es la razón de la película, es decir, cómo podemos contar algo que no necesariamente cuente algo sino que sea un homenaje a todas estas historias que ustedes vieron”, explicó Juan Carlos Rulfo.
La película se estrenó en 1999 y muestra una manera distinta de hacer cine, en la que todavía no interrumpían en la escena las cámaras digitales, drones y proyecciones a través de un streaming. A pesar de los cambios en la industria, Juan Carlos Rulfo insistió en mantener la habilidad de escuchar y contar historias.
“Urge el rescate de todas estas historias, todas estas personas que aparecen en el documental ya murieron, es una pena (…) cuando te encuentras con este tipo de personajes, pues tienes que subirte a la mula, porque te llevan, van más rápido que tú. Tienes el privilegio de tener a un personaje así frente a ti, que tiene esa memoria, te está contando todas esas cosas que dices ‘bueno, ¿frente a quién estoy?’”, afirmó.
Por último, consideró que un documentalista o un cinematógrafo además de saber de técnicas audiovisuales, debería ser un “chismoso profesional” y saber ganarse a la gente para que éstas cuenten sus historias frente a una cámara o un celular.
“Parece que en las grandes ciudades la gente está un poquito reservada a contar cosas, pero en el campo y lugares alejados no. Creo que ahí el chiste es meter una cámara y ganarte la confianza de la gente pero esto es así, así es la profesión, saber ganarse a la gente”, mencionó.
Fotos: Gustavo Mendoza