El oro de los tigres: elogio a la poesía, la traducción y el diseño

La Universidad Autónoma de Nuevo León presentó la nueva entrega de El oro de los tigres como parte de las actividades de la Cátedra Alfonso Reyes en Madrid. La presentación se realizó en la Casa de México en España.
La mesa, moderada por Carlos Lejaim Gómez, reunió a traductores, especialistas y a la diseñadora editorial de la serie para reflexionar sobre el oficio de traducir, la importancia de los clásicos y el papel del libro como objeto estético.
A lo largo del encuentro, las voces participantes hicieron énfasis en lo que caracteriza a la colección: es un proyecto que combina rigor académico, sensibilidad artística y una vocación continua por acercar grandes obras poéticas al lector.
Lejaim abrió la sesión reconociendo el trabajo colectivo que sostiene la colección. Mencionó al equipo editorial —Rodrigo Alvarado, Nancy Cárdenas, Alfredo Iván Mata y Martha Ramos— así como a los diseñadores Deni Ríos y José Vela, y a la artista María Sada, autora de las portadas. “Quienes han trabajado con nosotros saben la dedicación, el trabajo, el esfuerzo que hay en este equipo”, señaló, subrayando el cuidado puesto tanto en las traducciones.
El oro de los tigres XIV destaca el trabajo de los poetas y traductores Frances Simán, Reynol Pérez Vázquez, Selma Ancira, Clara Janés, José María Micó y Carlos García Gual. El volumen está conformado por las traducciones de las obras: Lírica coral griega que reúne fragmentos de Píndaro, Baquílides, Esquilo, Sófocles y Eurípides; La carne quiere carne de Ausiàs March; Mayoj de Karel Hynek Mácha; El regreso de Ifigenia de Yannis Ritsos; Alguien que te ame de Rada Alexandrova; 4625 millas, antología bilingüe con las voces poéticas de Mihaela Moscaliuc y Michael Waters; Las nuevas voces de la poesía italiana, preparada y traducida por Emilio Coco.
El helenista Carlos García Gual, responsable de la selección, traducción y notas de Lírica coral griega, introdujo a los asistentes en un género fundamental para el mundo antiguo. Explicó que la lírica coral fue una de las formas poéticas de mayor prestigio, vinculada a fiestas, celebraciones y al teatro clásico. Sin embargo, su complejidad y la pérdida de la música original vuelven difícil su comprensión actual.
“La lírica coral griega es la expresión poética de mayor prestigio y resonancia del mundo helénico”, afirmó, pero también “una poesía para nosotros muy difícil de entender, hemos perdido la música”. Aun así, los fragmentos conservados permiten “evocar el esplendor de ese mundo perdido”. García Gual comentó también Bacantes, casi la última tragedia conservada de Eurípides, escrita por el autor ya en su vejez.
La traductora Selma Ancira compartió el proceso detrás de El regreso de Ifigenia, de Yannis Ritsos, poeta griego moderno que ha traducido durante décadas. Eligió este texto porque pertenece a “La cuarta dimensión”, serie de 17 monólogos basada en figuras míticas, y porque la pieza en particular no estaba traducida al español.
Reveló que, al trabajar este poema, decidió incorporar guiños léxicos y sintácticos a la Ifigenia de Alfonso Reyes, a modo de homenaje. “Decidí que haría la Ifigenia de Ritsos en un guiño evidente a la Ifigenia de Alfonso Reyes”, explicó. Es un cruce entre universos que la acompañan desde hace años: “Me muevo entre dos universos… a veces en el ruso y a veces en el griego”.
Por su parte, el poeta y traductor José María Micó, encargado de la selección, prólogo y traducción de La carne quiere carne del catalán Ausiàs March, habló de la cercanía emocional con esta lengua. “El catalán es una de mis lenguas, suena en mis ancestros”, señaló al explicar que traducir a March es para él continuar un vínculo familiar y cultural profundo.
Recordó irónicamente un pasaje del Quijote donde se critica a los traductores de “lenguas fáciles”, categoría donde caben el italiano, lenguas que él mismo ha trabajado. También destacó la relevancia de la colección para la difusión de poetas poco conocidos: “El oro de los tigres da a los mexicanos y a cualquier lector de lengua hispana empezar a frecuentar a poetas”.
La diseñadora editorial, Deni Ríos, habló sobre la dimensión estética que articula la colección y explicó que desde el primer volumen, el diálogo entre imagen, tipografía, color y contenido ha sido central.
“La colección se ha convertido en un territorio donde palabra y diseño conviven y se convocan mutuamente”, afirmó. Recordó la frase “el libro no es un contenedor, es una encarnación”, de Andrea Fuentes, que guía su aproximación: cada decisión visual busca sostener la continuidad de la colección, pero también atender a la particularidad de cada obra. “Estas cajas de oro no solo guardan libros: contienen territorios culturales”, concluyó.
El poeta y crítico Miguel Casado cerró la mesa con una lectura amplia sobre el lugar de El oro de los tigres en el panorama editorial. Aseguró que es una colección admirada, en parte porque constituye “un elogio y un reconocimiento a la labor de los traductores como pocas”.
Destacó sus dos grandes misiones: la publicación de clásicos —que nunca se terminan de traducir ni de leer— y la introducción al mundo hispánico de poetas esenciales pero desconocidos. Además, subrayó la importancia de leer traducciones para la formación literaria: “La lectura de traducciones ha sido decisiva en la evolución de la poesía en una lengua”.
Para Casado, seguir la colección completa es también una manera de pensar la poesía: un recorrido que muestra cómo las lenguas se transforman y cómo los lectores encuentran nuevas formas de escuchar la voz ajena.
La Cátedra Alfonso Reyes en Madrid es organizada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Secretaría de Extensión y Cultura, y la Facultad de Filosofía y Letras; se creó como un homenaje a la figura de Reyes, quien tuvo una década productiva en Madrid, donde escribió algunas de sus obras más importantes y se convirtió en un referente cultural.