Alberto Vital: Juan Rulfo, un autor generativo

Por Gustavo Mendoza
Más que citar su faceta de escritor o destacar su fotografía, a Juan Rulfo hay que verlo como a un gran artista mexicano. De esta manera subraya el legado rulfiano el poeta, narrador y ensayista Alberto Vital, previo a la conferencia “La palabra y la imagen en el siglo XXI. Juan Rulfo, narrador y fotógrafo”, que imparte dentro del programa cultural de la muestra Juan Rulfo. Exposición fotográfica en Colegio Civil, cuna de la UANL.
Conocido por ser un especialista en literatura comparada, es el biógrafo especializado más importante sobre la vida y obra de Juan Rulfo. En entrevista, conversó con Cultura UANL sobre el diálogo creativo entre la narrativa y la fotografía que desempeñó el autor de Pedro Páramo, del hombre moderno que encontró en las artes las vías para expresar su sentir, así como los libros y autores que habitaban en la biblioteca personal de Rulfo.
Quisiera que nos platicara sobre esta perspectiva, de cómo la Universidad Autónoma de Nuevo León, junto a la Fundación Juan Rulfo, arman una gran exposición sobre la fotografía de Rulfo. Un homenaje, si podemos llamarlo así, a un gran escritor, pero también a un destacado fotógrafo.
Es un homenaje muy oportuno y de agradecer a la Universidad Autónoma de Nuevo León, y a la Fundación Juan Rulfo, que hayan tomado esta iniciativa porque, en efecto, Juan Rulfo fue tan gran fotógrafo como escritor, y eso llama mucho la atención. Son poquísimos escritores con esta combinación. Y algo también muy bueno, ya específicamente sobre la ciudad de Monterrey, es el hecho de que él haya tomado fotografías también de la ciudad, lo cual hace que también le dé contexto a una exposición y a un homenaje. Vivimos en la época de la imagen y lo que voy a abordar en la conferencia es, precisamente, cómo se entrelazan letra e imagen, la escritura también puede tener imágenes.
Justo en este diálogo se arma todo un programa cultural con conferencias, sobre el cuento, la fotografía, conciertos; ¿cuántos autores en México podrían generar todo un programa artístico alrededor de su figura literaria?
La figura de Juan Rulfo va creciendo conforme el tiempo. Por ejemplo, es el mexicano más traducido a lenguas, tanto fuera de México como mexicanas. Hace unos seis, siete años, contabilizábamos 60 idiomas fuera de México, y como 10 lenguas mexicanas. Esto es un indicador simplemente de la magnitud de Juan Rulfo. Está en todos los planes de estudio donde se enseñan letras en lengua española. Por ejemplo, tengo ahora dos estudiantes que vienen de intercambio un semestre de Argentina y les pregunté ‘en su carrera de letras, ¿qué autores mexicanos ven?’, y el único autor que salió mencionado por ambos fue Juan Rulfo. Entonces, sobre lo que hay que reflexionar a partir de estos datos un poco externos, es ¿por qué esta magnitud? Y bueno, para responder esta pregunta pues hay años y años de investigación.
Es un autor que yo llamaría generativo, invita a que cuando lo estás leyendo, o lo estás viendo, a que tú también te sientas con cierta vocación y voluntad de querer hacer algo. La mejor anécdota es cuando García Márquez está en la Ciudad de México, exiliado, como sin encontrar un poco el camino en su propia obra, y llega a su paisano Álvaro Mutis y le dice ‘tenga para que aprenda’, y a él se le destraban todas esas cerrazones que tenía. A eso me refiero con un autor generativo, pero no solo de escritor a escritor, o de fotógrafo a fotógrafo, sino a pintor como su hijo, cineasta con su otro hijo, porque tiene ese carácter generativo.
Y en esta relación fotografía y narrativa, pareciera que encontró dos vías muy particulares, en la narrativa, que menciona usted en un texto sobre Pedro Páramo, sobre esta síntesis entre la innovación y la tradición; pero en la fotografía también nos explicaba Paulina Millán, curadora de la exposición, sobre la cámara que sólo usaba él. ¿Supongo que esto fue totalmente consciente por Rulfo?
Paulina es la persona idónea para responder esta pregunta. En efecto, era una cámara Rolleiflex que tiene su propia característica. La inmensa ventaja es que te da una definición y una equivalencia mucho mayor que otras cámaras, de cómo va a salir realmente. Creo que esto que se dice muy rápido pero marca una gran diferencia, entre lo que él estaba buscando. Rulfo era muy perfeccionista para escribir y hasta para tomar fotos.
¿Cómo podríamos entender esta dualidad?, hoy vivimos en un mundo que es el tiempo de la imagen y ahora un escritor o periodista también toma fotos, es creador de contenidos en redes, ¿pero cómo pensar esta dualidad hace 50 – 70 años?
Antes que nada, en efecto, hace 70 años no vivíamos esa democratización de las artes que hoy tenemos. Hoy todo el mundo toma fotografías, todo el mundo publica, puede hacer películas, pequeños documentales, buenos videos; lo cual representa un desafío muy grande a quienes nos dedicamos por vocación a una de las artes. Entonces, en aquel momento, y eso va a ser la hipótesis más importante de mi conferencia, era encontrar cómo las dos disciplinas artísticas, que a él en particular, pero también como un hombre moderno, le permitiera expresar todo lo que quería expresar. Es curioso porque la escritura tiene miles de años; y la fotografía, comparativamente, casi nació ayer. Entonces, esa combinación de algo milenario con algo que apenas estaba cumpliendo cien años… hay toda una reflexión filosófica de un fotógrafo de origen checo que me ayudó a explicar qué estaba decidiendo Rulfo.
En uno de los textos tuyos sobre Juan Rulfo nos dices que era un gran lector. ¿Qué leía Rulfo?
Sí, cuando hicimos la biografía ( y digo hicimos porque fue una invitación de doña Clara, su esposa) la Fundación me ayudó mucho, con Víctor Jiménez, Paulina estaba por ahí muy joven, pensamos que tenía que ser una biografía no anecdótica, sino de lo que realmente lo llevó a ser su obra. Y uno de esos aspectos que enfatizamos mucho fueron sus lecturas. La familia, a través de la Fundación, me abrió la posibilidad de ver su biblioteca, por tanto ver sus libros, y finalmente llegó una fórmula muy sencilla y muy lógica, paradójica un poco, para decir que una persona extraordinaria hace cosas ordinarias. ¿En qué sentido?, pues nada más normal y ordinario que si quieres escribir pues te dedicas a leer muchísimo. Y si quieres tomar fotos pues verás mucha pintura, mucha fotografía. Y eso fue lo que él hizo, entonces es muy lógico.Y entonces ¿qué lecturas? Voy a empezar por una que es como poco conocida, por ejemplo, Rainer Maria Rilke. Hicimos una publicación en 2006 que se llama Tríptico para Juan Rulfo y toda la primera parte fueron sus versiones de algunos poemas y sus elegías. De hecho, se recuperaron las 10 elegidas de Rilke. Y son artistas muy afines, muy cercanos, por eso me gusta decir artista y no solo profesional, porque es una concepción muy artística y no todos los escritores se conciben ellos mismos, o ellas mismas, como artista.
Es obvio que William Faulkner influyó en su generación, pero Rulfo tenía unas lecturas que sólo él tenía en México. Flaubert, por ejemplo; Dostoyevski, que tienen muchas afinidades con las familias destrozadas. En sus novelas más importantes, casi comienzan con familias en crisis o francamente destrozadas, ahí están Los hermanos Karamázov. Y en Rulfo una constante es que todas las familias están tan destrozadas, menos al final de la novela corta o cuento largo que se llama El Llano en llamas donde una mujer, cuando sale de prisión El pichón, un revolucionario, le dice ‘aquí te estoy esperando con tu hijo’, y El pichón lo ve y dice ‘no, pues si es mi hijo’.
En esta figura de artista resalta su aproximación al cine. Hace unos cuántos años Rodrigo Prieto suma una nueva versión de Pedro Páramo. ¿Qué podemos decir sobre esta mirada del cine a Rulfo?
Con respecto a Pedro Páramo es, junto con Santa, de Federico Gamboa, la única novela que se ha llevado al cine tres veces. Y sí, la versión de Rodrigo Prieto supera las deficiencias de las anteriores. Y tengo la hipótesis de que sí estuvo muy bien asesorado por la Fundación y la familia, quizá por el propio Juan Carlos Rulfo cineasta, que él nunca ha querido filmar algo directamente de su padre. Él tendría los derechos pero no ha querido y creo que es muy comprensible. Entonces, sí es una película muy lograda, y es la única de las tres que pone una escena, que para mí es crucial, que es cuando Bartolomé San Juan hace que su hija baje con una cuerda, con una especie de columpio, a las tumbas a buscar monedas de oro. Y ella lo que recupera y dice ‘es una calavera de muerto’, simbólicamente ella lleva la muerte y la obligan a profanar una tumba, lo cual en muchísimas culturas es muy peligroso. Lo fascinante del texto de Rulfo es que no es que el padre sea malvado, sino que busca capitalizarse.
Esto lo repetía mucho Víctor Jiménez, ¿por qué les gusta a los jóvenes de Finlandia, de Japón, o Brasil?, ¿qué tienen en común sus textos con ellos? Y bueno, la respuesta fundamental que hemos encontrado es que son conductas universales. Por eso no sólo hay que decir ‘bajó a su hija a la tumba’, hoy que tenemos mucha más conciencia de la psicología infantil, del cuidado de los infantes, y pues estaría muy penado.
Por último, al comienzo de la charla hablabas de esta fotografía que hace Rulfo en Monterrey, de la Plaza Zaragoza y que, al menos uno, no la conocíamos. En ese sentido, ¿qué áreas de investigación o abordaje faltan para Juan Rulfo?
Cuando yo estudié en Alemania y escribí mi libro sobre Rulfo, estudié la Teoría de la Recepción, que es si está vivo realmente a cada nueva generación le va a decir algo nuevo. En ese sentido, la fotografía y toda la literatura de Juan Rulfo puede ser vista con nuevos ojos cada nueva generación, de generaciones más jóvenes. Claro, a veces es abrumador todo lo que han dicho los especialistas durante muchos años, y la Teoría de la Recepción lo aplicaba a los clásicos griegos y latinos. O sea, los estudiantes de letras clásicas en Alemania los hacían aprender y repetir lo que han dicho los grandes estudiosos, y decía (Hans Robert) Jauss, de la Teoría de la Recepción, ‘¿entonces el texto está muerto? Porque ya lo interpretaste y no vemos una nueva interpretación’. Y no, cada nueva generación debe decir algo nuevo de Homero y Virgilio. Eso aplica a Rulfo, entonces toda su obra está a disposición.
Yo sugeriría, eso sí, y ya se está trabajando un poco más, los textos poco estudiados de Rulfo, como puede ser su correspondencia. Yo ya dirigí una tesis sobre su correspondencia, de cartas a Clara vista como narrativa. Y tiene unos textos que han ido saliendo poco a poco. También están nuevos enfoques teóricos sobre los mismos textos. Por ejemplo, me traje de Alemania un librito sobre toda una teorización de los nombres en la literatura, y en México no se había estudiado nada.
Alberto Vital
Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas (1983) y maestro en Letras Mexicanas (1987) por la Universidad Nacional Autónoma de México. Doctor en Letras (1991) por la Universidad de Hamburgo, República Federal de Alemania. Autor de más de treinta libros y más de treinta artículos especializados en temas de literatura comparada, biografía, realidades contemporáneas (poderes formales y fácticos, pandemia, el mal, entre otros). Biógrafo de Victoriano Salado Álvarez (1867-1931) y de Juan Rulfo (1917-1986). Investigador nacional: ha alcanzado el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI, del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología, CONAHCYT), nivel máximo antes del Emeritazgo.
Foto: Gustavo Mendoza