PrensaNoticias180 años de la guerra entre Estados Unidos y México; la batalla de 1846 en Monterrey

180 años de la guerra entre Estados Unidos y México; la batalla de 1846 en Monterrey

Por Gustavo Mendoza

Al conmemorarse 180 años de la guerra entre Estados Unidos y México, el historiador Eduardo Cázares Puente presentó el libro Nuevo León invadido. Ataque y ocupación de Estados Unidos 1846-1948, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de su Centro de Documentación y Archivo Histórico.

La llamada Batalla de Monterrey de 1846 es uno de los sucesos históricos que durante años fue poco abordado por los historiadores locales, pero que a partir del 2005 se ha ido recordando; actualmente cuenta con un día cívico en el calendario, un recorrido de placas históricas y un museo.

En la obra Nuevo León invadido. Ataque y ocupación de Estados Unidos 1846-1948 Eduardo Cázares (historiador y miembro de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística) detalla cómo la relación entre ambos países ha sido difícil desde tiempo antes; narra los acontecimientos de la batalla en el centro de Monterrey del 21 al 23 de septiembre y lo que significó para los regiomontanos dicha invasión.

La publicación se presentó como parte del Coloquio 180 años de la Batalla de Monterrey: “Guerra y memoria. Nuevas visiones históricas”, organizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura, la Dirección de Humanidades e Historia, su Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Centro de Documentación y Archivo Histórico y el Centro de información de Historia Regional.

En en entrevista para Cultura UANL, el autor nos comparte más sobre el objetivo del libro y el trabajo pendiente para seguir difundiendo este hecho histórico en el estado.

Alrededor del año 2005, que se ha retomado el tema de la Batalla de Monterrey, has trabajado este tema, ¿cuánto tiempo de investigación llevó este libro Nuevo León invadido?

Este libro lo empiezo a escribir en la pandemia, cuando estábamos todos guardaditos y no había mucho qué hacer. Vio la luz por aquellos años, 2021 o 2022. Quería sacarlo este año porque se cumplen 180 años de la conmemoración del inicio de la guerra México y Estados Unidos, así como de la Batalla de Monterrey. Desconozco si otro colega esté trabajando un libro sobre el tema, pero creo es el único que ha salido por estas fechas.

Aquí aporto unas ideas diferentes, así como material, a los libros anteriores, creo que a la gente le va interesar porque está escrito muy ameno. A mí me encanta la divulgación y eso le va ayudar mucho a la gente para entender la guerra, las batallas y sus consecuencias.

Algo que me llamó la atención es el subtítulo del primer capítulo, de esta relación difícil entre México y Estados Unidos desde mucho antes, incluso citas a fray Servando Teresa de Mier, quien ya avizoraba esta relación complicada.

Estas dificultades yo las remonto hasta el siglo XV, entre las diferencias del Imperio Español con el Imperio Británico por el control del comercio en América. Ya cuando se conforman los países como México y Estados Unidos vemos aflorar más esas diferencias, y las hemos vivido y las seguimos viviendo en la actualidad, diferencias del lenguaje, de proyecto de nación, de visión de la economía, la sociedad, la democracia, inclusive cuestiones como el racismo. Esas diferencias se remarcan y quise iniciar con eso porque hay un origen, hay una raíz del porqué los americanos llegaron aquí en 1846 a invadir, hay una raíz. 

Hablando directamente de estos tres días de combate que relatas en Nuevo León invadido, es que nos describes con varias fuentes cómo se vivieron los enfrentamientos en la ciudad.

Hay varias fuentes que lo relatan, está Manuel Balbotín, Guillermo Prieto que nos narran un poco de esto. Fue muy difícil porque la orden fue que la gente evacuara la ciudad, mujeres, niños, personas de la tercera edad, los lisiados y personal religioso. Pero no todos obedecieron la orden, muchos prefirieron quedarse a defender su terreno y su casa. Y muchos de ellos, aunque no están en las listas de fallecidos o desaparecidos, sabemos que hubo muchas bajas civiles en esos tres días de combate. Hablando de la ciudad, el ejército norteamericano iba horadando en las casas, abriendo boquetes, y me imagino que asesinaban a la gente. No hay alguna crónica que lo señale; el ejército de Estados Unidos no lo iba decir por obvias razones. Creo que esta gente sufrió, no se debió haber llegado a ese punto, desafortunadamente las condiciones de la batalla, sobre todo el día 23 de septiembre, orillaron a que hubiera esta matanza de civiles, así lo mencionamos. 

Como historiadores no tenemos muchas herramientas para conocer esto, muchas de estas personas fueron enterradas en fosas comunes, sin reportarse su identidad.

Si bien desde 2005-2006 parece que se va retomando la memoria de la Batalla de Monterrey, ¿qué tanto se ha avanzado en el rescate de este momento histórico para la ciudad?

Como historiador nos toca combatir en diversas trincheras, tanto la trinchera política, a través de leyes, decretos o ceremonias; también a través de investigaciones y publicaciones de libros. Nos falta mucho camino porque a pesar de estos 20 años de estar picando piedra hay mucha gente que no conoce este evento, falta de difusión, de nosotros mismos para saberle llegar a la gente para que conozca este episodio de la ciudad. Creo que a nosotros no nos va tocar ver los frutos de esta primera etapa de estar picando piedra sobre el tema, pero posiblemente a la siguiente generación de políticos, historiadores y sociedad les va tocar conocer más.

¿Cómo situar el libro con esta relación difícil entre México y Estados Unidos con el discurso actual, con una confrontación directa del presidente del país vecino al nuestro?

Fíjate, en aquella época de 1846, durante la ocupación, hubo gente que murió por hablar español aquí en nuestra ciudad. Estaba ocupada por voluntarios que no tenían el rigor ni la disciplina militar de un soldado profesional, ellos  escuchaban a las personas hablar español, se les encendía la alarma racista y les disparaban. Hubo varios reportes del ayuntamiento de Monterrey contra el ejército y los oficiales por querer erradicar esta problemática.

Aunque lo que relato en el libro son situaciones diferentes, en contexto y en forma, hay muchas similitudes: vemos a un presidente como el de 1846 con tintes racistas, muy autoritario, que quiere imponer una agenda en México. Ves tintes de menosprecio a la cultura mexicana, de hablar español. Creo que el libro nos ayuda a extender ese periodo y una de mis metas es que el libro lo pueda publicar en alguna universidad en Estados Unidos. El tema les gusta mucho allá, aunque ellos le llaman ‘La guerra mexicana’, como si nosotros la hubiéramos iniciado; me gustaría dar esta perspectiva que a la mejor a ellos les resulte diferente.

Considero que la historia debe servir como un enlace, no sólo con el pasado, sino con lo que vivimos hoy y reflexionar sobre lo que estamos haciendo en lo político y para la sociedad civil.

¿Qué áreas de investigación faltarían de abordar sobre este tema?

Hay un tema muy interesante sobre cómo afectó la guerra a los municipios de Nuevo León y también cómo fue su recuperación después de la guerra, qué sucedió con el gobernador que se fue a Galeana, cómo se configuró el estado. Otro punto es revisar qué sucedía con nuestros personajes durante la guerra, me refiero a Mariano Escobedo, Juan Zuazua, Santiago Vidaurri; estos militares ver cómo combatieron, qué función tuvieron y por qué no se les utilizó de forma plena. Creo que hay varios puntos a tratar.