José María Micó y el camino hacia Reyes

Por Gustavo Mendoza
Hace poco más de un año, José María Micó abrió el Festival Alfonsino 2025 con una conferencia magistral impartida en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria. También fue orador en la Guardia de Honor dedicada a Alfonso Reyes en el marco de su aniversario, ha sido traductor en la antología El oro de los Tigres y conferencista en la Cátedra Alfonso Reyes en Madrid. El camino, pareciera, lo guiaba Alfonso Reyes.
Ahora, casi un año después, el recinto que alberga el acervo literario del Regiomontano Universal será sede de la entrega del Premio Internacional Alfonso Reyes al propio poeta catalán.
Tras emitirse el fallo del premio el viernes 14 de agosto, el poeta, músico y traductor José María Micó ofreció una entrevista a Cultura UANL en la que narra cómo conoció a “un estudioso mexicano” de la obra gongorina, de las afinidades con el Regiomontano Universal, así como la necesidad de generar una obra de “dimensiones internacionales” de Reyes.
José María Micó (Barcelona, 1961) es poeta, músico y traductor. Es catedrático de literatura española en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. También fundó y codirige el máster en Creación Literaria en dicha institución académica.
Su poesía se halla reunida en el volumen Primeras voluntades. De su extensa obra filológica y ensayística destacan diversas ediciones de clásicos españoles, antologías y libros como Clásicos vividos, Para entender a Góngora y De Dante a Borges.
Ha recibido premios y reconocimientos como el de literatura Hiperión y Generación del 27; el Premio Nacional de Traducción de España y, el Premio Diego Valeri (Italia), además del Premio Ángel Crespo y el Premio Zenda. En el ámbito de la investigación ha recibido el reconocimiento ICREA/Academia, además del Premio Museo Liceo Egipcio de Humanismo y el Premio per la Cultura Mediterránea.
Me imagino que por estos días te han referido mucho a Reyes, ¿cómo ha estado presente la figura de Alfonso Reyes en estos días, pero también en tu carrera?
(Alfonso Reyes) ha estado muy presente en estos días. Sobre todo porque me inicié en los estudios gongorinos hace más de 40 años, y cuando estudié a Góngora me di cuenta que había un estudioso mexicano de nombre Alfonso Reyes que había escrito muchas cosas, muy de joven sobre Luis de Góngora en particular, de manera que se adelantó en unos cuantos años al interés que tuvieron los poetas del ‘27.
De manera que esa fue la primera afinidad con Alfonso Reyes -ojalá hubiera muchas más- y por lo tanto me enorgullece mucho este premio porque creo que los estudios humanísticos, la literatura y la creación literaria deben ir de la mano y no son cosas separadas. Alfonso Reyes lo mostró con su ejemplo, escribiendo poesía, ensayo, publicando en revistas filológicas con estudios muy rigurosos, interesándose por la historia, por la mitología, por Grecia, por distintas culturas, traduciendo; es decir, es un modelo y que un premio tenga su nombre, y se adorne con una lista de galardonados tan extraordinaria, por lo menos hasta ahora, porque empieza con Borges, es un motivo de gran satisfacción”.
Ahora que mencionas que al estudiar a Luis de Góngora conoces a Alfonso Reyes, en la presente edición del Festival Alfonsino el también poeta Emilio Coco presentó su libro Ifigenia Crudele e Altre Poesie y decía que era extraño que no hubiera mayores traducciones de Reyes en Europa, ¿hacen falta más traducciones de la obra de Reyes?
Creo que debería de traducirse, por lo menos a una de esas antologías que se han preparado en México tradicionalmente porque, claro, en conjunto su obra es inabarcable, incluso editorialmente para traducirlo a otras lenguas, pero valdría la pena preparar un volumen misceláneo con poesía, incluso con teatro que también escribió, con cuento, ensayos literarios, con ensayos filosóficos y científicos, y hacer un volumen misceláneo de Alfonso Reyes que pudiera traducirse a distintas lenguas. Naturalmente en español es más conocido, están sus obras completas que, incluso, uno puede llevar en el teléfono o en el iPad. Pero de todas esas antologías que se han hecho habría que hacer una, digamos, de dimensión internacional que se pudiera traducir a las principales lenguas de Europa”.
Mencionas que te une a Reyes la afinidad a los estudios gongorinos, pero también están ahí la producción académica, la poesía y la traducción en tu obra como otros puentes que los unen.
No sé si Alfonso Reyes los concebía así -espero que sí- pero yo los considero como una única actividad, a veces me dicen que soy varias cosas, profesor, poeta, músico, ensayista, filólogo, etcétera; pero al final creo que todas son la misma, porque todas nacen de una vocación que me han llevado, que es el interés por la creación literaria. Y de ese interés por la poesía deriva, en cierto modo, todo lo demás. Creo que también en Alfonso Reyes, pero no sólo en él en cualquier escritor, que es así, la voluntad de escribir, el interés por la escritura, nos lleva a estudiar la obra de otros, y si esos otros se escriben en otras lenguas nos lleva a traducir.
De modo que recibir el premio con este nombre, el nombre de Alfonso Reyes es un orgullo especial porque he procurado seguir la senda de la poesía, la senda del ensayo y seguir la actividad de la traducción, traducir a los grandes clásicos italianos y, sobre todo, catalanes antiguos.
Y a la par está la música, con el Dúo Marta y Micó. En este proceso de la literatura y la creación literaria ¿qué papel juega la música?
Creo que la música está en la base de todo. Estoy de acuerdo con ese verso de (Paul) Verlaine que dice “De la musique avant toute chose”, “la música ante todo”. Yo tenía en mi juventud una vocación musical que, aparte de dedicarme al estudio de las letras, me empezaron a interesar los textos de los poemas y no sólo la música que los envolvía de algunos cantantes, o cantautores, o músicos de Latinoamérica, que es la música que me gustaba cuando era jovencito. Pero después me interesé más en los textos y acabé encerrándome en la filología.
Muchos años después decidí retomar la guitarra y vi que se podía poner música a algunos de mis poemas, de manera que la música es la base, o es el punto de unión. Para mí es una arista más de mi obra, pero no es una secundaria sino que ha estado aletargada un tiempo pero al final ha aflorado y ha florecido. De hecho, en el Festival Alfonsino del 25, sin que yo pudiera imaginar que un año después ganaría el Premio Alfonso Reyes, di una conferencia sobre la traducción para inaugurar el Festival Alfonsino y al día siguiente tuvimos una actuación, de modo que esas dos vidas ya se han juntado oficial y públicamente y ya no puedo esconderlas”.
Después de participar en el Festival Alfonsino, como bien recuerdas, ¿ahora cómo regresas a Monterrey, a una universidad que gracias al voto de Alfonso Reyes se crea en el norte de México, para recibir este premio?
Supongo que será muy emocionante. Volver de una manera distinta y estar en ese elenco de ganadores del premio, y volver a ver a amigos de la universidad que me conocen por las actividades académicas, y por Góngora, porque ahí en la universidad está el profesor José Javier Villarreal, que ha estudiado a Góngora y a quien conozco de hace muchos años, y nunca imaginé que esas primeras afinidades gongorinas me acabarían llevando a una situación como esta.
Por tanto, estoy muy agradecido al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a la Universidad, a la Universidad Autónoma de Nuevo León, a los tres miembros del jurado que decidieron darme el premio este año, de cierto modo es el regreso a algo que ya conozco con una sensación distinta y, desde luego, la misma alegría que en otras ocasiones.
Quizá alejándome un poco del tema, pero con tu trabajo en la traducción de los clásicos como la versión de la Divina comedia, ¿qué opinión te generó la película de La Odisea, que bien se criticó su adaptación pero también se habla de la necesidad de regresar a los clásicos?
La vuelta a los clásicos es siempre necesaria bajo cualquier forma o posibilidad. Pueden ser más o menos acertadas pero yo me he alegrado mucho de esta nueva vida de La Odisea porque, entre otras cosas, el último ganador español del Premio Internacional Alfonso Reyes fue Carlos García Gual, gran especialista y traductor de Homero, por lo tanto me alegro mucho que es un compañero de premio.
Está bien que los clásicos vayan teniendo esta nueva vida, lo que pasa es que las adaptaciones cinematográficas tienen su propia vida también, ahora lo vemos cuando las televisiones están poniendo la película de Kirk Douglas y algunas otras versiones anteriores, u otras versiones de la obras homéricas, como es el caso de Troya. Son lenguajes distintos que pueden hacer que un joven que vaya hoy al cine termine leyendo algún día, en griego o en su traducción,el texto original de Homero -fuese quien fuese Homero- y se interese también filológicamente. En cierto modo es una manera como yo terminé interesándome por Borges, cuyos textos escuché antes de leer, porque me gustaba mucho Astor Piazzolla, y este músico argentino había puesto música a algunas de las milongas de Borges. Y de ahí pasé a los poemas dedicados a las seis cuerdas y me interesé por el resto de su obra. Me pasó lo mismo con Ausiàs March, ese gran poeta catalán de la edad media, cantados por Raimón y si no hubiera tenido experiencia no hubiera acabado traduciendo a Ausiàs March.
De manera que son caminos, no destinos. Debemos entender eso, no es el único camino, son varios los que nos llevan a los clásicos pero el destino es acabar conociendo mejor a los clásicos.
Premio Internacional Alfonso Reyes
El Premio Internacional Alfonso Reyes es organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, en colaboración con la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Sociedad Alfonsina Internacional.
Se entrega desde 1973 con el propósito de reconocer trayectorias humanísticas y literarias afines al legado del autor regiomontano. En su primera edición, realizada en 1973, fue otorgado al escritor argentino Jorge Luis Borges. También lo han recibido personajes como Alejo Carpenter, Ida Vitale, José Emilio Pacheco, y de forma reciente, Liliana Weinberg, Elsa Cross, Alberto Enríquez Perea y Patrick Johansson.
En la presente edición, el jurado calificador estuvo integrado por Sara Poot Herrera, Adolfo Castañón y José María Espinasa. La ceremonia de entrega del Premio Internacional Alfonso Reyes se realizará en noviembre, en la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Foto: Yamin Martínez