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Todos nos contamos historias, como Sherezade: Ana Clavel

Por Gustavo Mendoza

¿Quién no se va a la cama recordando lo acontecido en el día, o bien, planea las actividades de la semana entrante? De esta manera, la autora Ana Clavel nos recuerda que todos nos contamos historias, como lo hacía la narradora Sherezade en Las mil y una noche.

La escritora, docente e investigadora impartió la conferencia “El síndrome de Sherezade, el inconsciente narrativo e internet”, en el marco de la Escuela de Verano UANL 2026 y celebrada en el Patio Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Su exposición inició con los diferentes síndromes que tienen nombres relacionados con la literatura, como el síndrome de la bella durmiente, de Stendhal, de Adán, de Ulises o de Peter Pan, por mencionar algunos.

Después, refirió sobre la capacidad que tenemos las personas de contarnos historias. Este recurso, dijo, nos permite construir una narrativa para entendernos y reinventarnos. 

“Porque sin el recurso de Sherezade, sin historias por las cuales entendernos, interpretarnos, reinventarnos, perderíamos, metafóricamente, la cabeza y de paso nuestra vida psíquica y emocional”, expresó Ana Clavel, autora de Autobiografía de la piel, Premio Mazatlán de Literatura 2026.

Tomando como referencia a la narradora Sherezade, quien cada noche le cuenta historias al sultán Shariar para que éste no la asesine, Clavel apunta a que todos y todas tomamos este recurso de contarnos historias.

“Es que siempre estamos contándonos historias, aunque no todos las llevemos al papel o a la pantalla. Sherezade somos todos y todas”, comentó.

La capacidad de contar historias se puede enriquecer gracias a la lectura, señaló la autora. Sin embargo, en tiempos de redes sociales, videos cada vez más cortos y la posibilidad de adelantar un audio o película, destinar un tiempo a la lectura profunda se dificulta cada vez más.

“Si bien internet nos permite manejar un cúmulo de información, o mantenernos conectados con bancos de datos digitales y personas mediante las omnipresentes redes sociales, también es cierto que la tendencia a la dispersión, distracción, falta de memoria y concentración arriesgan nuestras posibilidades de lectura profunda y memoria a largo plazo”, cuestionó Ana Clavel.