PrensaNoticiasDestaca participación femenina a un siglo de la Guerra Cristera

Destaca participación femenina a un siglo de la Guerra Cristera

Por Daniela Martínez Garza

Como parte del programa académico y de extensión universitaria del Festival Alfonsino 2026, la investigadora Sofía Crespo Reyes impartió la conferencia “El papel de la militancia católica femenina en el conflicto religioso en México 1926–1929. La experiencia de la Unión de Damas Católicas Mexicanas”, realizada en el auditorio de la Preparatoria 3 de la UANL y enmarcada por la Cátedra Celso Garza Guajardo de la Dirección de Humanidades e Historia, a través del Centro de Información e Historia Regional y Hacienda San Pedro.

A 100 años del inicio de la Guerra Cristera, la doctora Sofía Crespo Reyes expuso la historia de la organización Unión de Damas Católicas Mexicanas, fundada en 1912, durante la presidencia de Francisco I. Madero. 

Sobre la investigación y divulgación del papel de las mujeres en este período histórico, la también profesora puntualizó que “nos permite comprender los mecanismos y procesos de participación pública y privada desde los espacios conservadores, que no sólo sostienen la vida espiritual, sino que, además, promueven acciones y actividades políticas que, a simple vista, parecen imperceptibles, pero que son muy necesarias para el desarrollo de la vida política nacional”.

Las tensiones entre Estado y asociaciones religiosas comenzaron con la publicación de la Constitución de 1917, la cual a través de los artículos 3, 5, 13, 24 y 27 presentó una serie de límites al poder e influencia de la Iglesia católica. Estos roces continuaron con las políticas anticlericales del gobierno de Álvaro Obregón y escalaron en el mandato de Plutarco Elías Calles.

A partir de estas políticas, Crespo Reyes explicó que las Damas Católicas Mexicanas “lo que defienden es el papel de la mujer como madre, el derecho a decidir cómo queremos educar a nuestros hijos y cuidarlos”. Asimismo, señaló que “empiezan a construir un discurso político para encontrar espacios sobre el cual poder actuar y defender lo que, para ellas, son sus derechos ciudadanos”.

Cabe destacar que esta confederación tuvo un alcance nacional, creando la Junta Regional en Monterrey en 1922, así como otras sedes en varios estados de la República. Las Damas Católicas, de acuerdo con la investigadora, tenían un programa social que incluía acciones y planes en el ámbito educativo, moral y obrero.

El punto de ebullición llegó en 1926 con la proclamación de la Ley Calles, oficialmente llamada Ley sobre Delitos y Faltas en Materia de Culto Religioso y Disciplina Externa, donde se anunció la penalización de las actividades religiosas, restricción del culto público y, en consecuente, se realizó el arresto de dirigentes católicos. Lo anterior desató la Guerra Cristera, teniendo como epicentro: Jalisco, Michoacán y Guanajuato.

Al estallar el conflicto, la Unión de Damas Católicas Mexicanas modificó sus funciones y realizaron una serie de acciones como “propaganda religiosa, catecismo clandestinos, organizar misas secretas y generar redes de apoyo a los sacerdotes perseguidos”, explicó Sofía Crespo Reyes .

La Guerra Cristera se consumó en 1929 con un fin a las hostilidades, la reanudación del culto, el registro obligatorio a ministros y la continuidad de restricciones educativas. 

En este conflicto político, social y religioso, las mujeres católicas desempeñaron un papel central de resistencia mediante la propaganda, organización clandestina y asistencia social: “La participación femenina fue fundamental para mantener viva la defensa de la religión durante la persecución”, concluyó.

La conferencia contó con la presencia de Dinorah Zapata Vázquez, coordinadora del Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro; y Susana Guadalupe Pérez Trejo, directora de la Preparatoria 3 UANL.


Sofía Crespo Reyes es profesora-investigadora adscrita a la licenciatura de Historia de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1. Es doctora en Historia moderna y contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Sus líneas de investigación giran en torno a la historiografía, historia de género e historia urbana.